SIMPÓSIO 38 – PRESENCIAS Y CO-PRESENCIAS: LO ARQUEOLÓGICO EN LA COMUNIDAD TERRITORIAL LOCAL

RESUMO: La diversidad y complejidad de las comunidades territoriales locales es mucho mayor que lo que la disciplina arqueológica suele considerar. No sólo poblaciones humanas diversas (comunidades indígenas, campesinas y/o locales), sino también seres y fuerzas naturales, seres espirituales, antiguos, difuntos, dioses y todo un abanico de habitantes visibles e invisibles se enredan en complejas tramas de relaciones, elaborando y transformando los sentidos territoriales. Aquello que la disciplina arqueológica acaba considerando su objeto (cosas antiguas, ruinas), es, antes de ello, aunque muchas veces al mismo tiempo, integrante de comunidades territoriales locales ampliadas, o el lugar habitado por seres no estrictamente humanos. Estas co-presencias, en muchos lugares, afectan la práctica arqueológica pero terminan quedando al margen de los debates académicos y de las maneras en las que se conceptualiza la arqueología. En el discurso científico no son reconocidos como agentes en sus propios términos y generalmente terminan convirtiéndose sólo en un relato exótico, es decir, se transforman en representaciones, símbolos o epifenómenos de la vida social. Las maneras en las que se relacionan con los demás habitantes territoriales suele ser muy diferente a los tipos de relación que la disciplina arqueológica proyecta sobre ellos. Este simposio convoca presentaciones y discusiones de situaciones concretas de investigación que se hayan encontrado con un concierto territorial ampliado, más allá de las expectativas disciplinarias. Asimismo, se espera recibir situaciones histórica o etnográficamente documentadas, en las que lo arqueológico se encuentre enredado en sentidos territoriales locales ampliados. Las interacciones entre estas situaciones y los modos más tradicionalmente disciplinarios de relación territorial, serán asimismo recibidos. Es de particular interés de este simposio explorar las consecuencias metodológicas, teóricas y epistémicas de las situaciones presentadas. Es decir, que la presentación de las situaciones habitadas simultáneamente por presencias y co-presencias transite allende la instancia anecdótica y, tornándose reflexiva, acuse las transformaciones operadas o en curso. ¿En qué medida se puede advertir una transformación de las prácticas de la arqueología? ¿Hasta dónde implica una apertura metodológica abierta a las afectaciones de co-presencias? ¿De qué maneras altera, el reconocimiento de la relación en comunidades territoriales ampliadas, tanto el pensamiento de la arqueología, como aquello que la arqueología piensa del conocimiento? ¿Qué ocurre con la arqueología cuando la información no proviene directamente del mundo material físico, sino de sueños, visiones, apariciones o co-presencias? ¿Podría la arqueología, acostumbrada a tratar con la fisicalidad, tratar con un mundo de ‘cuerpos sutiles’, que no suponga dualismos ni separaciones esenciales de materia y espíritu?